Domingo, 7 abril 1940
Línea de tiempo
Planilla San Lorenzo
Titulares
Suplentes
Planilla Huracán
Titulares
Suplentes
El empeño de todo el cuadro de San Lorenzo para lograr el empate dió como resultado que el match adquiriera verdadero interés. Fue ese el mejor momento del partido. Se jugó entonces con energía, a veces con violencia, y pudo disfrutarse del espectáculo que brindaban Lángara y Alberti, porque los dos corrían juntos de un lado para otro y se perseguían mutuamente, saltando al mismo tiempo, uno en la tarea ofensiva, el otro en la de contención; lucha varonil, franca, y al mismo tiempo ejemplar por la limpieza y la corrección, hasta por la simpatía — puede decirse — que fluía de los dos. Se produjo el hand penal de Marinelli, convirtió Lángara, y entonces sí que se terminó el partido. Como si aquel nuevo winger demostró que hubiera sido el desastre, como si hubieran estado peleando para evitar que eso sucediera, como si hasta ahí no más hubiera llegado el ánimo, la vitalidad, el aliento, cayó a pique el cuadro de Huracán. Y el "ciclón" hizo cambiar de rumbo el clamor de las tribunas. San Lorenzo entero creció, avivado por la perspectiva del triunfo y por el desaliento de los rivales. Para remachar la obra, Waldemar señaló un gol estupendo, rúbrica magnífica para su labor intensa y productiva de toda la tarde. Y luego cerró la cuenta el puntero izquierdo, Núñez, con una de esas jugadas de lujo que perfilan a un crack. En la acción previa al primer tanto y en esta personal del último, el hay en él inteligencia, serenidad y visión.